El catering corporativo como motor de crecimiento para tu restaurante
El catering social (cumpleaños, matrimonios, eventos familiares) es puntual: se hace una vez y, con suerte, esa familia vuelve a contratar en otra ocasión especial. El catering corporativo funciona distinto: una empresa que queda satisfecha tiende a repetir el pedido semana tras semana, generando un ingreso mucho más predecible.
Qué buscan realmente las empresas al contratar catering
Las empresas valoran la puntualidad por sobre casi cualquier otro factor, porque un almuerzo que llega tarde afecta la productividad de toda una reunión o jornada. También piden factura (no boleta) para poder rendir el gasto contablemente, y suelen necesitar opciones para distintas restricciones alimentarias dentro del mismo pedido, porque rara vez todo un equipo come exactamente lo mismo.
Cómo conseguir los primeros clientes corporativos
Las oficinas y empresas más cercanas geográficamente al restaurante son el punto de partida más lógico, porque la logística de entrega es más simple y rápida. Contactar directamente al área de administración o recursos humanos de esas empresas, ofreciendo una muestra gratuita para un grupo reducido, suele abrir la puerta mejor que cualquier publicidad genérica.
Pricing distinto para contratos recurrentes
Un cliente corporativo que pide cinco días a la semana justifica un precio distinto al de un evento único, porque el volumen y la previsibilidad compensan un margen unitario más bajo. Ofrecer un descuento por volumen mensual, a cambio de un compromiso de pedido regular, suele ser atractivo para ambas partes.
La factura, un requisito que no se puede saltar
A diferencia del cliente particular, que normalmente recibe boleta, una empresa necesita factura para registrar el gasto en su contabilidad. Tener este proceso resuelto desde el inicio, sin improvisarlo cuando llega la primera empresa interesada, evita perder un cliente corporativo por un trámite que debería estar listo de antemano.
Construir confianza antes de escalar el volumen
Empezar con una empresa chica, de veinte o treinta almuerzos diarios, antes de comprometerse con una de varios cientos, permite ajustar todo el proceso (tiempos de preparación, logística de entrega, variedad de opciones) con menos riesgo si algo no sale como se planeó la primera vez.
Por qué este canal pesa tanto en el crecimiento
Un solo cliente corporativo bien gestionado puede representar el equivalente a varios días de venta normal del local, de forma repetida cada semana. Ese nivel de previsibilidad es difícil de conseguir con clientes individuales, y por eso el catering corporativo suele ser uno de los canales de crecimiento más subestimados por restaurantes que recién están evaluando ofrecer catering.
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