4 preguntas que debes hacerte antes de ofrecer catering

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Un restaurante que funciona bien para servicio normal no necesariamente está listo para sumar catering, aunque la demanda exista. Pedidos para eventos de 50 o 100 personas requieren una logística distinta a la del día a día, y aceptar el primer pedido grande sin evaluar esto puede terminar afectando tanto el catering como el servicio normal del local. Estas son las preguntas que conviene responder antes de decir que sí.

1. ¿Tu cocina puede producir ese volumen sin afectar el servicio normal?

Preparar comida para un evento de 80 personas mientras el local sigue atendiendo mesas normalmente exige espacio, tiempo de cocina y personal adicional que muchos restaurantes no tienen disponible en un día regular. Antes de aceptar un pedido grande, vale la pena calcular si se puede producir sin que el servicio del local se resienta, o si se necesita reorganizar turnos para ese día específico.

2. ¿Tienes claro cuánto cuesta realmente transportar y entregar el pedido?

El costo de catering no es solo el de los insumos. Incluye envases adecuados para mantener la comida en buen estado durante el traslado, el vehículo o servicio de transporte, y el tiempo de quien entrega y, en algunos casos, monta el servicio en el lugar del evento. Cotizar catering sin sumar estos costos lleva a precios que en papel se ven rentables pero que en la práctica dejan un margen mucho menor.

3. ¿Cómo vas a cobrar el anticipo y qué pasa si el cliente cancela?

Pedir un anticipo (entre 30% y 50% es común en el rubro) antes de comprar los insumos protege al restaurante de comprar para un evento que después se cancela o se reduce de tamaño. Definir una política clara de cancelación, y comunicarla por escrito al momento de confirmar el pedido, evita conflictos cuando algo cambia de último minuto.

4. ¿Qué pasa si el evento sale mal por un factor que no controlas?

Tráfico que retrasa la entrega, un cliente que cambia el número de invitados a último minuto, o condiciones del lugar del evento que no permiten montar el servicio como se planeó, son riesgos reales del catering que no existen en el servicio normal del local. Tener un plan simple para estos imprevistos, un margen de tiempo extra en la entrega, una política clara sobre cambios de última hora, reduce el daño cuando algo no sale como se esperaba.

Empezar de a poco antes de escalar

Aceptar primero eventos chicos, de 15 a 25 personas, antes de comprometerse con pedidos de 100 o más, permite probar toda esta logística con menos riesgo. Los restaurantes que entran al catering directamente con eventos grandes, sin haber probado el proceso completo a menor escala, son los que terminan con más problemas de calidad y de margen en los primeros meses.

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