Cómo crear emails que tus clientes realmente quieran leer

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Antes de pensar en cuántos correos enviar o con qué frecuencia, hay una pregunta más básica que decide casi todo lo demás: ¿el correo que estás mandando es algo que tu cliente realmente quiere leer, o es publicidad que tolera porque ya te dio su correo alguna vez?

El asunto decide si el correo se abre

La mayoría de las personas decide en menos de dos segundos si abre un correo, basándose casi exclusivamente en el asunto. Un asunto específico ("Empanadas de pino, solo este viernes") funciona mucho mejor que uno genérico ("Promociones de la semana"), porque le dice al lector exactamente qué va a encontrar adentro antes de hacer clic.

Un solo mensaje principal por correo

Un correo que intenta comunicar una promoción, un evento y una novedad del menú al mismo tiempo termina sin que ninguno de los tres mensajes quede claro. Elegir un solo foco por envío, y dejar el resto para otro correo, hace que el mensaje principal realmente se entienda y se recuerde.

Escribir como se habla, no como un comunicado de prensa

Un correo que suena a comunicado corporativo genera distancia con el lector. Escribir en un tono cercano, como si el dueño o el chef le estuviera contando algo directamente al cliente, genera mucho más conexión que un texto formal y genérico.

Una sola acción clara, sin competir contra sí misma

Si el correo tiene un botón para reservar, otro para ver el menú y otro para seguir en Instagram, ninguno de los tres recibe la atención completa del lector. Definir una sola acción principal (reservar, pedir, o ver una promoción específica) y hacerla visible de inmediato, sin distracciones, mejora mucho la tasa de clics.

Formato pensado para el celular, porque ahí se lee la mayoría

La mayoría de los correos se abren desde el teléfono, no desde un computador. Párrafos cortos, una sola columna y un botón de acción grande y fácil de tocar funcionan mucho mejor que un diseño pensado para pantalla de escritorio que se ve apretado en un celular.

El momento del envío también es parte del contenido

Un correo sobre el menú de almuerzo enviado a las nueve de la noche llega tarde para esa decisión específica. Pensar en qué momento del día tiene sentido cada tipo de mensaje (promoción de almuerzo en la mañana, promoción de fin de semana el jueves) hace que el contenido se sienta relevante en el momento en que el cliente lo recibe, no solo bien escrito en abstracto.

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