50 ideas de menú para restaurantes en Chile que funcionan
Renovar una carta no significa necesariamente reinventar el restaurante. Algunas de las incorporaciones que mejor funcionan son versiones bien ejecutadas de platos que el cliente chileno ya conoce, presentadas con algún detalle que las distingue de la versión estándar que se encuentra en cualquier lugar.
Variaciones sobre clásicos que nunca pasan de moda
Una empanada de pino con un toque distinto, un completo con un ingrediente menos esperado, o una versión más elaborada de un sánguche tradicional, dan al cliente algo familiar con un motivo concreto para probarlo en ese restaurante en particular y no en cualquier otro.
Opciones para quienes comen solos en horario de oficina
Platos individuales, de porción ajustada y precio razonable, pensados para quien almuerza solo durante la semana, cubren una necesidad distinta a la de un grupo que sale a comer el fin de semana. Tener al menos un par de opciones específicas para este momento del día amplía el público sin necesidad de duplicar la carta completa.
Platos para compartir que generan pedidos más grandes
Tablas o porciones pensadas para dos o más personas incentivan pedidos de mayor valor cuando un grupo va a comer junto, y suelen ser populares en encuentros familiares o de amigos los fines de semana.
Versiones vegetarianas de platos tradicionalmente con carne
Adaptar un plato típico para una versión vegetariana, sin perder el espíritu de la receta original, responde a una demanda creciente sin necesidad de crear una carta separada completamente distinta. Una buena versión vegetariana de un clásico chileno suele sorprender incluso a quienes no buscaban esa opción.
Bebidas con identidad local más allá de lo genérico
Una limonada con menta y jengibre, o un mote con huesillo bien hecho, dan a la carta de bebidas algo más interesante que las opciones genéricas de cualquier local, y suelen tener un margen mejor que las bebidas embotelladas de marca.
Postres en porción pequeña para quien igual quiere algo dulce
No todos los clientes quieren un postre completo después de un plato principal abundante. Ofrecer versiones en porción reducida de los postres más populares aumenta la probabilidad de que ese cliente termine pidiendo algo dulce de todas formas.
Platos de temporada que cambian según lo que hay disponible
Incorporar ingredientes de temporada, como frutas de verano o ciertas verduras de invierno, en un plato especial que cambia cada par de meses, da una razón concreta para que un cliente habitual vuelva a revisar la carta, sabiendo que algo distinto puede estar disponible.
Probar ideas nuevas como especial antes de integrarlas a la carta fija
Antes de comprometerse a incluir un plato nuevo de forma permanente, ofrecerlo como especial temporal durante algunas semanas permite medir si realmente tiene buena recepción, usando los datos del menú digital para ver cuántas veces se pidió, antes de decidir si pasa a formar parte de la carta fija.
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