Delivery propio vs apps externas: qué conviene según el tamaño de tu restaurante

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La pregunta de si manejar el delivery con repartidores propios o depender de apps externas como las que operan en Chile no tiene una sola respuesta correcta. La decisión depende, sobre todo, del volumen de pedidos diarios y de cuánta variabilidad tiene esa demanda durante la semana.

El delivery propio funciona bien con volumen bajo y predecible

Un restaurante con pocos pedidos de delivery al día, y con una demanda relativamente estable, puede manejar perfectamente esa logística con uno o dos repartidores propios, sin pagar la comisión que cobran las apps externas por cada pedido. El margen que se gana al no pagar esa comisión puede ser significativo cuando el volumen es manejable con el personal disponible.

Las apps externas absorben los picos de demanda mejor que un equipo propio

Cuando la demanda de delivery varía mucho entre un día tranquilo y un viernes en la noche, mantener suficientes repartidores propios para cubrir el pico significa pagarles también en los días tranquilos, cuando no hay tanto trabajo para ellos. Las apps externas, al tener una flota más grande compartida entre varios restaurantes, absorben mejor esa variabilidad sin que el restaurante tenga que sostener personal ocioso en los días flojos.

El costo no es solo la comisión de la app

Comparar delivery propio contra apps externas solo por el porcentaje de comisión deja fuera otros costos: el sueldo del repartidor propio, el seguro del vehículo, el tiempo del encargado coordinando rutas, y el riesgo de que un repartidor no esté disponible justo cuando se necesita. Sumar esos costos reales, no solo el de la comisión evitada, da una comparación más justa entre ambas opciones.

Un modelo mixto es viable y bastante común

Muchos restaurantes en Chile combinan ambas opciones: mantienen delivery propio para su zona más cercana, donde el repartidor conoce bien el recorrido y los tiempos son más predecibles, y usan apps externas para pedidos en zonas más alejadas o en horarios de alta demanda que el equipo propio no alcanza a cubrir.

Revisar la decisión a medida que el negocio crece

Lo que conviene para un restaurante con pocos pedidos diarios no necesariamente sigue siendo lo más conveniente cuando ese mismo restaurante triplica su demanda de delivery. Revisar esta decisión cada algunos meses, comparando el costo real de cada opción contra el volumen actual, evita seguir operando con un modelo que dejó de ajustarse al tamaño real del negocio.

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