Los contracargos le cuestan a tu restaurante más de lo que crees
Un contracargo ocurre cuando el titular de una tarjeta disputa un cargo ante su banco y el banco revierte el pago, generalmente sin que el restaurante tenga oportunidad de defenderse antes de que el dinero ya se haya descontado. Lo que muchos restaurantes no calculan es que el costo real de un contracargo es más alto que simplemente perder esa venta.
El restaurante pierde el dinero y también el producto
Cuando un cliente recibe un pedido de delivery, lo consume, y después disputa el cargo alegando que nunca lo recibió, el restaurante no solo pierde el monto de la venta: ya entregó la comida, ya pagó los ingredientes y, en muchos casos, ya pagó también la comisión de la plataforma de delivery por ese pedido. La pérdida se acumula en varios frentes a la vez.
Algunos proveedores de pago cobran una multa adicional por cada disputa
Más allá de perder el monto original, varios proveedores de pago aplican un cargo adicional por procesar la disputa, independientemente de si el restaurante finalmente gana o pierde el caso. Esto significa que incluso un contracargo que se resuelve a favor del restaurante puede terminar costando dinero solo por haber ocurrido.
Guardar evidencia de cada entrega reduce el riesgo
Para pedidos de delivery, contar con confirmación de entrega, ya sea una foto del pedido entregado, una firma digital o un registro de geolocalización del repartidor al momento de la entrega, da al restaurante evidencia real para disputar un contracargo injustificado. Sin este tipo de respaldo, es difícil demostrar que el pedido efectivamente llegó.
No todos los contracargos son fraude del cliente
Una parte importante de los contracargos ocurre simplemente porque el cliente no reconoce el cargo en su cartola, muchas veces porque el nombre que aparece en la transacción no coincide con el nombre del restaurante o de la plataforma usada. Asegurarse de que el nombre comercial que aparece en la cartola bancaria sea reconocible reduce esta categoría de disputas, que no tiene relación con mala fe.
Tener un proceso claro para responder disputas ahorra tiempo y dinero
Un restaurante sin un proceso definido para reunir evidencia y responder a tiempo frente a un contracargo suele perder por defecto, simplemente porque no presenta la documentación dentro del plazo que exige el proveedor de pagos. Definir con anticipación quién se encarga de esto y qué información se debe guardar de cada pedido facilita responder rápido cuando ocurre.
El volumen de contracargos también afecta la relación con el proveedor de pagos
Un restaurante con una tasa de contracargos por encima de lo normal puede enfrentar condiciones más estrictas o comisiones más altas por parte de su proveedor de pagos, que interpreta ese patrón como mayor riesgo. Mantener esa tasa baja no solo evita pérdidas directas, también protege las condiciones comerciales del negocio a futuro.
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